Saberes realmente útiles:
una construcción colectiva

Antonieta Sibaja

Centro Cultural de España | may. 17, 2018*

ISBN: 978-9930-9652-0-7

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En 2014 el Museo Reina Sofía sostuvo un proyecto titulado Los usos del arte. En su exposición se cataloga la noción de un “saber realmente útil” como resultante de la conciencia obrera a principios del Siglo XIX y la necesidad de la formación autónoma.


En las décadas de 1820 y 1830, las organizaciones obreras del Reino Unido introdujeron esta frase para describir un cuerpo de saberes que abarcaba varias disciplinas “no prácticas” tales como la política, la economía y la filosofía, en oposición a los “saberes útiles” pregonados por los patronos, quienes tiempo antes empezaron a aumentar la inversión en el avance de sus empresas a través de la financiación de la educación de los obreros en habilidades y disciplinas “pertinentes” como la ingeniería, la física, la química o las matemáticas. [1]


Desde una perspectiva actual, la exposición Los usos del arte se refiere a la importancia de la pedagogía crítica en las luchas colectivas y muestra ejemplos del pasado-presente de emancipación social a través de la educación. Esto da pie a reconsiderar esos saberes como parte de una formación autónoma desde las siguientes preguntas: ¿Qué es un saber realmente útil? ¿En qué contexto lo es? ¿Para quién?


El museo es un lugar que alberga saberes y donde puede hablarse sobre los objetos que comprenden su colección, de las lecturas de esos objetos realizadas por diversos curadores y de la investigación y mediación generada al respecto. Como miembro del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC), tengo particular interés en explorar y trabajar alrededor de las nociones de esos saberes en este museo costarricense. El MADC alberga recursos de arte y diseño contemporáneo, donde se realizan investigaciones sobre la colección que posee y sobre la obra de artistas de diversos contextos.


Al considerar quiénes forjan los contenidos en esta institución, y poner en valor su función, surge el interés de realizar el simple ejercicio de preguntar a cada funcionario del MADC, cuáles consideran los saberes más útiles. El equipo del museo se conforma por 18 personas distribuidas en los departamentos de Dirección, Administración, Contabilidad, Bienes y Contrataciones, Servicios Generales, Diseño, Comunicación, Museografía, Registro, Catalogación y Jefatura de Montaje, Custodia y Montaje, Curaduría y Educación. A estas 18 personas se le suman otras dos, incorporadas temporalmente, concentradas en la producción de actividades educativas y en la sistematización de información del Centro de Documentación.

Una de las funciones de los museos es coleccionar; es quehacer del MADC clasificar objetos y construir guiones a partir de ejes temáticos. En ese sentido y con el fin de adoptar el ejercicio de sistematizar las respuestas producto de una entrevista a los miembros del museo para escribir este texto, de manera natural, se clasificaron las respuestas de 16 de ellos, cuyas edades oscilan entre los 30 y 54 años, en 4 categorías. ¿Cuáles piensan ustedes sean las prioridades para este equipo de funcionarios?

1. Definición.
Definir es limitar. El ser humano tiende a nombrar las cosas, entenderlas de manera contextual y clasificarlas. Una definición puede determinar o exponer un concepto o un significado, de manera que se establecen las principales cualidades a considerar respecto a un tema; una definición permite describir objetos, circunstancias o abstracciones. Varios compañeros decidieron escribir sobre lo que es para ellos una definición de conocimiento y su utilidad:


“Para mí saber es conocer o tener una idea de algo. El conocimiento es un conjunto de saberes o ideas de uno o varios temas.” (43 años)


“Un conocimiento realmente útil me permite conocerme y conocer más de mi entorno. Saber de lo que me rodea es clave.” (31 años)


“Es un conocimiento que permite acceder a otros saberes y a enfrentarse al aprendizaje. También es un conocimiento práctico que sirve para realizar tareas cotidianas y profesionales.” (33 años)

 

 

2. Más allá del bien y del mal.
El ser humano posee emociones que son básicas e imprescindibles y éstas no deberían ser clasificadas. Al poseer la capacidad de cuestionarse y tener consciencia, puede reinventarse su realidad y modificar su contexto. Un ejemplo de ello es la posibilidad de cambiar la realidad de manera consciente por medio del lenguaje, ya que al nombrar las cosas se elaboran códigos que se convierten en puentes entre las personas y la realidad. Una palabra que se relaciona a pensar para conocer es filosofar. Ésta se refiere a analizar o reflexionar sobre uno o varios temas con el fin de entender la realidad y comprender cómo se relaciona con nosotros.
Más allá del bien y del mal es el título de un libro del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, que recorre todos los temas fundamentales de la madurez filosófica del autor. Nietzsche se ciñe en captar lo más cercano, aquello que nos rodea como el momento presente, donde el ser humano no es sabio y sólo puede tender a la sabiduría filosofando.


Interesa clasificar en este punto aquellas respuestas que entrañan un cierto enigma o paradoja; aquí la mirada poética, intuitiva, la búsqueda de la trascendencia natural se ve reflejada en las respuestas de algunos compañeros.


“La conmovedora futilidad del ser humano.” (49 años)


“El saber discernir entre intuición y especulación.” (30 años)

 

 

3. Visión antropológica.
La antropología se interesa particularmente por los comportamientos y las respuestas ofrecidas por individuos y grupos humanos, acción que tiene múltiples aplicaciones y compromiso con las sociedades, más allá de ser únicamente una disciplina descriptiva. Todo podría caber dentro del contexto cultural y social, ya que la antropología estudia la realidad del ser humano a través de un enfoque holístico.
Se ubicaron bajo esta categoría algunas respuestas que se refieren a cuestiones globales y se asientan en realidades sociales.


“Saber invertir el tiempo e invertirlo en la familia.” (40 años)


“Es aquel que me permita sobrevivir al mundo: al capitalismo, al racismo, al colonialismo, al patriarcado. Un conocimiento que más que comprender el fenómeno, me permita transformar mi realidad, inventarme otra, gestionarla, acompañarla; que permita descubrir realidades alegres dentro de esos sistemas de dominación, que me permita vincularme, en fin, sobrevivir al poder.” (31 años)


“Para mí el conocimiento más importante es saber educar a los hijos. Unos hijos educados son el futuro del país.” (54 años)

 

4. Lo pragmático.
¿Qué significa ser práctico? La definición de este término se acerca al pragmatismo como una doctrina filosófica que adopta como criterio la utilidad práctica, identificando lo verdadero con lo útil. Esta concepción depende del contexto en el que se encuentre cada persona y cómo decidan resolver sus problemas cotidianos. La mayor cantidad de respuestas de los funcionarios del museo se ubican en esta línea.


“Capacidad de adaptación, idiomas, conocimientos gerenciales, recurso humano.” (40 y algo)


“Mecánica automotriz básica, electrónica básica, informática, inglés, cocina.” (34 años)


“Creo que sería bueno saber cómo reparar artículos del hogar e incluso de infraestructura, de forma que se ahorra tiempo y dinero invertido en terceras personas.” (39 años)


“Todos debemos conocer de manera imprescindible las operaciones básicas de matemática (sumar, restar, dividir y multiplicar) de manera eficaz y eficiente.” (37 años)


“1. Leer y hablar inglés. 2. Saber contar las calorías en los alimentos (lácteos, azúcares, grasas, frutas, legumbres). 3. Leer rápido. 4. Nadar. 5. Métodos de control mental. 6. Psicoanálisis. 7. Saber conducir carro.” (41 años)


“1. Conocimiento en medicina natural. 2. Llenar formularios. 3. Cocina básica. 4. Historia (familiar y nacional). 5. Cultura general.” (34 años)


“Medicina, leer, escribir, historia, puntos cardinales.” (30 años)


Un compañero se refirió al aspecto laboral donde “sería realmente útil conocer todo lo referente a las funciones que se deben desempeñar. En la parte humana sería: conocer quién soy realmente.” (50 años)

 


¿Por qué es útil aprender juntos?
Las categorías se generaron como un ejercicio de catalogación, unión y separación de diferentes tipos de saberes, así como un intento hacer algo con esas respuestas. Las edades quedaron mezcladas entre las categorías, por tanto, no se encontró un parámetro común generacional. Se buscó una manera de profundizar cada respuesta en planos que se relacionan a conocimientos prácticos o etéreos, donde las manos o el intelecto mueven la balanza de un lado u otro. Sin embargo, la mayoría apunta a saberes pragmáticos para resolver problemas inmediatos en lo laboral o su vida personal. Al final, esas opiniones aparentemente opuestas se complementan, ya que las fortalezas de uno y otro generan un equipo diverso.


Para complementar las respuestas anteriores, lo que considero uno de los saberes útiles es el cómo aprender. Se aprende todos los días de forma natural, el cuerpo regenera sus células para generar defensas y mejorar la salud, de manera que los seres vivos tenemos una capacidad innata para aprender y dar continuidad a la vida. Aprender es formar conjuntos de conexiones entre billones de neuronas que posee el cerebro humano. Por tanto, aprendemos del entorno con las conexiones que se forman continuamente: hay muchas maneras de aprender y muchas veces lo hacemos a partir de la repetición, de forma que nos hacemos expertos en diferentes áreas al practicar movimientos, sonidos y enfrentarnos a problemas a los que debemos encontrar solución. La mejor manera de aprender es hacerlo junto a otras personas, por tanto, todos los días, permeados, aprendemos del contexto inmediato (en el trabajo, en la casa, en la escuela, en un viaje, etc.).


El museo al que nos referimos en este texto, el MADC, es un lugar de encuentro entre el arte, el diseño y la educación no formal, en el cual, por medio de la mediación se propician procesos de co-aprendizaje. El ejercicio de preguntar a los funcionarios cuáles consideran los saberes realmente útiles me permitió un mayor acercamiento hacia los mismos al conocer algunas prioridades en sus vidas. Además, la escritura de este texto fue un proceso de autocuestionamiento sobre cómo se está aprendiendo y por último, fue un ejercicio de respeto a la opinión del otro.


El trabajo del museo consiste en la interacción de múltiples actores y procesos de mediación, en articular constantemente diversos agentes sociales, sus complejidades y mostrar posibles narrativas. El museo se configura como un lugar abierto de múltiples identidades que conlleva trabajar productivamente a través de sus contradicciones. Esta aproximación propone precisamente entender el museo como otro agente social más, dentro de un ensamblaje continuo de interacciones.


El trabajo de mediación de un museo consiste en abrir la posibilidad de diálogo que pueda modificar los lugares de enunciación, y por tanto, asumir al visitante como colaborador en la construcción de discurso. Tras las múltiples experiencias que el museo es capaz de crear con sus estrategias de mediación, es que se logra detonar procesos, propiciar encuentros y visibilizar o dejar resonar las reflexiones que se dan normalmente en silencio en las salas. Esa mediación está permeada por la pedagogía crítica como propuesta de saber que invita a las personas a cuestionar y retar tanto creencias como prácticas que se les imparten para promover la conciencia crítica.

Obras citadas.

Museo Reina Sofía, Ver_ Un saber realmente útil. Museo Reina Sofía, http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/saber-realmente-util (consultada el 7 de noviembre de 2017).


Carlos Esteve Gutiérrez, Ver_ El ser humano y la filosofía Gestalt. Mundo Gestalt, https://mundogestalt.com/el-ser-humano-y-la-filosofia-gestalt/ (consultada el 9 de noviembre de 2017).

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[1] Museo Reina Sofía, “Un saber realmente útil”, Museo Reina Sofía, http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/saber-realmente-util (consultada el 7 de noviembre de 2017).