Paisajes sonoros urbanos liminales.

Otto Castro (comp.) | abr. 24, 2020*

​ISBN: 978-9930-9652-3-8.

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Paisaje sonoro, urbano, cotidiano y ficticio.

Los escritos y archivos sonoros reunidos bajo el título El Detalle: Audibles dan una mirada a una residencia (desarrollada en Casa Caníbal del Centro Cultural de España durante el mes de mayo del 2019) y al cuidadoso y esmerado proceso posterior que estuvo cruzado por algunas preguntas fundamentales: ¿qué entornos o eventos sonoros es propicio grabar en cualquier ciudad de Centroamérica? ¿Cómo propiciar un proceso pedagógico en el que los talleristas aprendieran a montar esos sonidos registrados con el fin de tener resultados estéticos en sus obras sonoras? ¿Cómo despertar interés por crear obras no solo por el sonido mismo, conscientes de los alcances sociales, económicos y políticos que implica registrar sonidos en el espacio público?

 

En retrospectiva el trabajo que ha concluido con esta compilación –así como con los textos- ha dejado algunas preguntas abiertas: ¿cómo construir paisajes sonoros urbanos desde nuestras localidades? ¿Es posible construir una metodología artística que parta de nuestras escuchas locales? ¿En qué medida el sonido en nuestros territorios se convierte en un reflejo de nuestras identidades, situaciones económicas, sociales y políticas? ¿Cómo reconocernos en esos paisajes sonoros y cómo permitir a los habitantes de estos territorios reconocerse?

 

Una residencia artística en Latinoamérica.

La residencia artística se dividió en dos etapas con el fin de que los talleristas pudieran implementar los conocimientos aprendidos. La primera, brindada durante la residencia misma, y la segunda, realizada durante un espacio de tres meses en donde los talleristas volvieron a visitar la Ciudad de San José, pero esta vez, escogiendo los lugares y situaciones que les permitieran profundizar en los entornos sonoros según sus análisis y decisiones subjetivas, a fin de desarrollar los materiales sonoros registrados durante la composición de sus obras.

 

Para la segunda etapa fue fundamental resaltar las características culturales, políticas o económicas que a partir del sonido se proyectan en el espacio público dentro de la ciudad y que se vinculan a las zonas geográficas de Latinoamérica. Esto con el fin de aportar, reflexionar y crear obras desde nuestras localidades –con aportes de Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Panamá y Venezuela- hacia el mundo.

 

Después de realizar varias pruebas de registro de los entornos sonoros y pruebas de montaje, algunos de los talleristas expresaron la necesidad de utilizar otros sonidos electrónicos además de los del espacio público con el fin de reforzar la expresión que deseaban obtener en sus obras. Esto fue uno de los criterios estéticos empleados para su curaduría. Debía permitirse el diálogo a través de los dos tipos de obras.

 

Por un lado, piezas que conformaran su discurso sonoro a través de sonidos cotidianos del entorno sonoro inmediato y por otro lado, obras que mezclaran sonidos cotidianos con gestos generados con síntesis de sonido o con procesamiento de los materiales sonoros de forma muy extrema perdiendo su referencialidad. Así, las obras sonoras se separaron en dos categorías: paisaje sonoro urbano cotidiano y paisaje sonoro urbano ficticio. Aquí, lo ficcional como lo real es entendido –desde lo sonoro- como una implicación de los distintos niveles de representación que siempre son traducciones de la cotidianidad o de nuestras imágenes sonoras mentales, ya sean producidas por estimulación de los sonidos que el compositor monta o producidas para establecer un diálogo con algunos de los sonidos más concretos.

 

Opuesto a esto, una de las máximas de los pioneros del paisaje sonoro fue la de registrar el sonido de sus entornos con el fin de preservarlos para futuras generaciones. En la compilación, Mónica Morales y Alex Arias (Costa Rica) retoman esta idea en su obra Litofonía. Su pieza explora el sonido de las imprentas de tipos móviles a punto desaparecer de la ciudad de San José.

 

Otros dos trabajos sonoros más bien fueron influenciados por la escuela de Vancouver. Paseo no.1 de Isaac Hernández (Guatemala) implementa el registro del paisaje sonoro a través del andar. Este recurso fue una de las metodologías propuestas por la compositora canadiense de paisaje sonoro, Hildergard Westerkamp, quien además fue una referencia para este trabajo. Por otro lado, Fonografías de Riroco y de Levante de Marco Antonio Quesada (Costa Rica) presenta un interés por las técnicas originales del paisaje sonoro urbano, incorporando en la construcción de su obra un alto nivel de referencialidad y semanticidad sobre los eventos sonoros montados por el autor.

 

Hay dos piezas que abordan el tema de la territorialidad: Divisiones Urbanas de Alejandro Cabezas (Costa Rica), que establece un la metáfora de las vinculaciones entre un espacio sonoro y otro diferente, acercándose al límite de los territorios; Presentes, de Luis Bravo (Nicaragua), el espacio es vinculado a la denuncia por la imposición, abuso y sometimiento por parte del Estado; y en la obra Mercados de Renato Maselli (Guatemala) el espacio construido sonoramente nos remite a dos mercados de Guatemala (Chichicastenango y Panajachel). El sonido de los entornos nos trasmite la imagen tanto de intercambio social como de productos; la obra utiliza los pregones cargándola de un alto nivel de valor identitario y local.

 

Otra alternativa de paisaje sonoro es la del artista sonoro Rommel Hervez (Venezuela), que a través de Oración, nos plantea una serie de paisajes sonoros tanto cercanos a nuestra cotidianidad, como internos y surrealistas, que tienen la particularidad de ser sugeridos mediante la voz. Por su parte, Antipajareo de Mar Alzamora (Panamá) explora las imágenes sonoras producidas por los recuerdos, los afectos sugeridos por el sonido de su voz, el contrabajo y los sonidos del entorno.

 

Paisaje sonoro artificial del cibercafé gay barato de Ciudad de Guatemala de Rodrigo Arenas-Carter (Guatemala; Chile) explora los sonidos de algunos lugares concurridos por la comunidad LGTBI en la Ciudad de Guatemala. Los  sonidos tenues, apagados tímbricamente nos sugieren la intimidad de los lugares unidos a sonidos de entrevistas realizados a visitantes de estos lugares. Y finalmente, la compilación cierra con Sátira Urbana del compositor y pianista Isai Alvarado (Guatemala), con la que se establece un diálogo entre el paisaje cotidiano y el ficticio. Los sonidos electrónicos generados por procesos de síntesis refuerzan los gestos producidos desde los sonidos cotidianos.

Sinopsis.

01. Litofonía.

Alex Árias y Mónica Morales.

Paisaje sonoro.

2' 30".

Esta obra es resultado de tres caminatas sonoras realizadas en la Ciudad de San José, Costa Rica. Centra su interés en un oficio que, por razones de la gentrificación, los cambios tecnológicos y de producción, está desapareciendo: la litografía.

La primera grabación se realizó en un taller de litografía. Las máquinas estaban detenidas, hablamos con los encargados y expusimos nuestro interés de recuperar el sonido de estas; ellos accedieron, encendieron las máquinas y tomaron arrítmica respiración, agitada y constante. En el segundo recorrido entramos al Mercado de Artesanos. Cerca de la entrada se reflejaba la densidad vehicular, más adentro, amortiguado por tiendas grabamos música tropical, ocarinas, voces de personas vendedoras y turistas. Analizamos lo escuchado y nos dirigimos donde anteriormente laboraban. Los sonidos eran muy homogéneos y carentes de interés. Por último, se grabó pericos y se analizó cómo las aves podían localizarse en la ciudad: las palomas habían tomado la Plaza de la Cultura, los zanates el Parque Morazán y los pericos el Parque Central.

La obra refiere el oficio que es desplazado y el lugar donde los trabajadores buscan adaptarse a los cambios… como las aves en la ciudad.

02. Paseo no.1.

Isaac Hernández.

Paisaje sonoro.

3' 18".

El sonido de las aves y los pasos dados en el Parque de la Sabana, las voces de la gente del Parque de la Merced, la fuente y las campanas captadas en el Parque España, del rumor de un tren captado desde el Parque Nacional y hasta un microfragmento musical captado desde un vehículo en el Parque Morazán fueron utilizados y microdesarrollados en un collage sonoro en el que se alternan las grabaciones con versiones procesadas de las mismas.

 

El título de la obra alude a uno de los paseos sonoros realizados en distintos puntos de la ciudad de San José, Costa Rica, cuya intención conceptual fue la de evocar, -a través de las alternancias sonoras entre sonidos originales, procesados y los crescendos que la componen- otro tipo de alternancias, como las que pueden suceder entre la realidad y los estados alucinatorios de trance, introspección, esquizofrenia y ensimismamiento.

03. Divisiones urbanas.

Alejandro Cabezas.

Paisaje sonoro ficticio

3' 00".

La ciudad es un flujo constante de relaciones mediadas por la cultura y el poder. Y el sonido no solo es la manifestación de la vida que la recorre, sino que contiene información de la transformación histórica del espacio en la resonancia, la reverberación y los silencios de tensiones, desigualdades, contradicciones, violencias.

Divisiones urbanas inicia de manera descriptiva con el caos vehicular; creciente y alarmante, incoherente con las calles estrechas que aparecen insuficientes.

Máquinas y sonidos de transporte, emergencias y desarrollo… este es el principal motivo de estrés urbano. Ya no importa si es del tren o de los helados. En medio de todo, la campana anuncia el caos. Luego, un sueño lúcido: el caos persiste ininteligible en lo onírico. Un fantasma difuso entre voces y alertas. Es la parte de mí mismo que es también la ciudad. Podría ser cualquiera y siempre tendería al caos.

Todas son olas que crecen y resuelven cíclicamente. Hasta el estado más profundo vuelve. Pero la vuelta nunca es igual.

04. Presentes 2.

Luis Bravo.

Paisaje sonoro.

4' 44".

Esta obra pertenece inicialmente a una serie de piezas acusmáticas llamada collages sonoros desarrollada durante la Residencia de experimentación sonora que tuvo lugar en el Centro Cultural de España en la Ciudad de Panamá con el fin de producir una nueva memoria. Sus composiciones fueron creadas a partir de material de archivo extraído de las redes sociales y grabados in situ durante la ola de represión y violencia estatal nicaragüense ocurrida entre los meses de abril y junio del 2018.

 

Siento la urgencia de compartir lo que vive Nicaragua; que otros me ayuden a cargar con la angustia, la incertidumbre, la rabia y la impotencia.

 

Soy parte de la generación posterior a la Revolución Sandinista que arrastra traumas de guerra en un país empobrecido y explotado. Aprendimos a diferenciar el disparo de una escopeta de un AK47; cuarenta años después, la historia se repite: somos víctimas de una nueva dictadura. Los revolucionarios se convirtieron en verdugos. Y depende de nosotros que no vuelva a pasar. De nosotros depende crear una nueva memoria. Repetir hasta el cansancio el nombre de los muertos y los desparecidos. Tenerlos siempre presentes en nuestro imaginario; no como ‘’sacrificios necesarios’’ sino como pérdidas irreparables. Muertos que no debieron morir.

05. Mercado.

Renato Maselli.

Paisaje sonoro ficticio.

4' 28".

En los mercados se concentra un gran número situaciones que conllevan algún tipo de sonoridad relacionada con más que la propia actividad comercial: la gente socializa, cuenta historias, dramas, alegrías y anécdotas del día a día. Los mercados son como corazones que palpitan la vida que se riega por las calles y los edificios de las ciudades.

Esta es una conceptualización sonora a partir de un ciclo de caminatas sonoras por diferentes mercados de Guatemala que alternó entre los espacios con mayor densidad sonora a los más silenciosos. Se realizó una selección de muestras que fueron procesadas con diferentes grados de delay (retraso) y reverberación, y posteriormente, mezclados y organizados de acuerdo a su duración y timbre en un programa informático de muestreo. En éste se realizaron varias interpretaciones en vivo hasta obtener este resultado final.

06. Oración. Aleteo de colibrí.

Rommel Hervez.

Paisaje sonoro ficticio.

13' 08"

Oración. Aleteo del colibrí utiliza la voz para configurar un paisaje ficcional y atemporal inspirado por la escucha de los pájaros en los recorridos por espacios urbanos y naturales, y en un estado de atención casi contemplativa, que conduce a un paisaje interior de afectos, emociones e intuiciones, y donde se gesta la escucha profunda.

En los paisajes sonoros cotidianos, el canto de los pájaros sacraliza nuestro tránsito. Su contraste con toda la artificialidad sonora de las urbes nos abre a un estado en el que el tiempo parece detenerse. ¿Cuán atentos estamos a sus cantos?

Al caminar, el carácter de oración supone saborear y gozar tanto las imágenes sonoras como visuales. Esto construye un paisaje mediante enigmáticos sonidos y crea una atmósfera sagrada. En ella se asoma el vuelo del colibrí, un vuelo circular que desafía la gravedad y que detiene al minúsculo cuerpo en el espacio.

Como el colibrí cuando aletea, cuando el ser humano profundiza en su escucha se detiene en el espacio de su paisaje interior, donde la escucha se espiritualiza.

07. Paisaje sonoro artificial del cibercafé gay barato de Ciudad de Guatemala.

Rodrigo Arenas-Carter.

Paisaje sonoro.

1' 22"

14°38'12,28868"N 90°30'52,83612"O

En Latinoamérica, los cibercafé gay son una alternativa de encuentro para la población LGBT de bajos ingresos por dos razones principales: primero, por su costo es mucho menor al de los baños saunas, discotecas, prostitutos o moteles; segundo, por la discreción que ofrecen con la poca luminosidad en las instalaciones interiores y en la fachada. De hecho, la mayor parte de estos lugares posee dos secciones: el frontis o primer piso, que funciona como un cibercafé cualquiera, y el segundo piso o zona interior, que opera como punto de intercambio y de encuentro. La discreción es importante en Guatemala pues de ella depende la sostenibilidad económica del gay proletario, quién por lo general sólo tiene acceso a empleos precarios que dependen en gran medida de sus redes de contacto social, incluyendo los contactos en las iglesias. Dada la penumbra del lugar, los sonidos cobran gran importancia. Las voces permiten el acercamiento entre dos o más individuos, mientras que la música de fondo parece simular una falsa algarabía que se pierde entre la timidez, las notificaciones del celular, el sonido de los pasos y los deseos.

En el caso del cibercafé aludido –en las coordenadas-, éste tiene dos pisos. En el segundo no sólo están las cabinas con las computadoras, sino que además hay un pequeño salón donde un plasma proyecta películas pornográficas, bolsas con preservativos y dos pequeños cuartos con camas para mantener relaciones. Pese a lo que se pudiera pensar, el lugar es muy limpio y huele bien. Normalmente, la visita a este lugar se extiende por media hora (al coste de un dólar).

(Por esta discreción –precisamente- preferí no tomar fotografías.)

Con Paisaje sonoro artificial del cibercafé gay barato de Ciudad de Guatemala† intento comprimir esa media hora en poco más de un minuto. Para muchos de nosotros el tiempo pasa muy rápido dentro del cibercafé: no sólo es un espacio de encuentro sexual, sino también de libertad para manifestar todo lo que no se puede en el espacio público.

08. Fonografías de Siroco y de Levante.

Marco Antonio Quesada.

Paisaje sonoro.

3' 15"

Fonografías de Siroco y de Levante es una propuesta acusmática que se concreta a partir de la recolección de diferentes muestras sonoras realizadas en varias locaciones del  Barrio Escalante, una zona de aproximadamente unas 49 cuadras de extensión. Esta zona está situada al margen noreste de la ciudad de San José y que actúa como un área de interconexión entre el centro de la ciudad y se periferia que –actualmente- combina residencias de delicada arquitectura que han sido adaptadas como pequeños comercios que incluyen desde fondas, restaurantes, supermercados y oficinas comerciales diversas.

09. Sátira urbana.

Nehemías Isaí Alvarado.

Paisaje sonoro ficticio.

5' 03"

Sátira urbana se constituye a partir de una serie de registros sonoros realizados en el Parque de La Merced, el Parque Nacional y el edificio del Ferrocarril al Atlántico (todos en San José, Costa Rica).

En La Merced converge la cultura nicaragüense y costarricense ya que éste siempre ha sido un referente para la población nicaragüense inmigrante. Quien asiste lo hace ya sea para reencontrarse con familiares y amigos, o para degustar de algún platillo típico de Nicaragua entre otros. Además del paisaje sonoro de La Merced, este proyecto se baja en los recursos sonoros del canto y las conversaciones de los pregones, el sonido del tráfico en los alrededores del Parque Nacional y del interior del edificio del Ferrocarril al Atlántico, en el cual se aprecian los sonidos de las máquinas de presión y de molido del café expreso.

10. Antipajareo.

Mar Alzamora-Rivera.

Paisaje sonoro ficticio.

4' 50"

En 2019, en el proceso de edición de un libro redescubrí un poema titulado Antipajareo, una metáfora sobre la libertad dedicada a los amigos con los cuales encontré qué es ser libre y no tener miedo a nada, y dedicada a todos los sueños que se volvieron realidad de la mano de esas personas, cuyas voces me habitan. Esta pieza sonora nace de ese poema –con el que comparte el título-: luego de años, sólo era natural que el proceso creativo se convirtiera en una caminata sonora. Decidí corporalizar esta metáfora sobre la libertad y seguir el rastro de los pájaros en las áreas de Clayton y Gamboa, en la antigua Zona del Canal de Panamá. La ciudad, como el tiempo, enmascara historias y sonidos, incluyendo nuestras voces.

La caminata sonora fue inspirada por Teach yourself how to fly, una meditación sónica de Pauline Oliveros, quien reconocía que lo más importante no es el volar, sino el saber cómo aterrizar. En este poema, el que escucha, aterriza en sus sueños y recuerdos, ese espacio de su propia vida en el que se es completamente libre.

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*Esta es una producción gratuita. CCECR y Operaciones han liberado los derechos de esta producción (CD y sus sinopsis) para usos no comerciales; se permite ampliar, ajustar, editar y traducir el contenido a través de cualquier medio de reproducción, electrónico o mecánico, siempre que el producto sea para usos no comerciales y se haga referencia correcta y completa de los autores originales.

†El proyecto sonoro incluye muestras de audio bajo licencia de uso libre, a saber: “Pista De Reggaeton x DanceHall Beat – ‘EMPTY’ - Free Beat De Reggaeton Instrumental 2018” por AngelLaCiencia, bajo licencia CC BY 4.0. https://www.youtube.com/watch?v=YptqaGzx3pg.  “SFX - SOUND EFFECT:OPEN+ CLOSE METAL LOCKER #1 --- ÖFFNEN +SCHLIESSEn METALL SPIND #1” por Sound Effects HD Indie Studios, bajo licencia CC BY 4.0. https://www.youtube.com/watch?v=toma9QmEFR4. “Heartbeat SFX” por MrSnooze. https://youtu.be/fLXLo3rEdrE. “Walking Away” por Mike Koenig, bajo licencia CC Attribution 3.0. http://soundbible.com/874-Walking-Away.html. “Urban Traffic” por Mike Koenig, bajo licencia CC Attribution 3.0. http://soundbible.com/641-Urban-Traffic.html. Efectos sonoros adicionales de https://www.freetousesounds.com.