La construcción de un paisaje conciliatorio y especulativo:
La antigua cantera de caliza en Limhamn, Malmö, Suecia.

José Javier Peralta | feb. 24, 2019.

 

En 1994 tras 130 años de explotación intensiva cesan de forma oficial todas las operaciones en la cantera de caliza de Limhamn, en Malmö, Suecia. Desde 1978, su planta de cemento ya había dejado de operar. La compañía dueña de los terrenos de la cantera y alrededores plantearon algunos proyectos de carácter inmobiliario que no llegaron a buen puerto debido a la falta de un capital suficiente para poder llevarlos a cabo.[1] Para 1991 los gobiernos de Suecia y Dinamarca acuerdan construir el puente Öresund que conecta las ciudades de Malmö y Copenhague,[2] este hecho aumentó el ánimo de especulación sobre las más de 300 hectáreas de terreno que posee Heidelberg Cement, entre ellos los terrenos de la cantera, dando pie a nuevos esfuerzos políticos y tramitológicos que permitirían desarrollar tales proyectos e incluso la posibilidad de desarrollar un parque temático. Ninguno de estos superó su etapa proyectual.

Las políticas del Municipio de Malmö tras la construcción del puente se enfocaron en convertir a la ciudad en un espectáculo, dotándola de una diversidad de infraestructuras que de una forma eficaz pudiera insertar a la ciudad –como producto- en el mercado. Dentro de las políticas de desarrollo urbano surge cierto interés por aquello llamado “verde” o “ecológico”, es decir dotar a la región de espacios de parques, lugares de recreación y otras figuras que aseguren un equilibrio ambiental, marcando un distanciamiento con el pasado industrial y de explotación de recursos naturales propio de la zona. Aún a la fecha surgen proyectos inmobiliarios acogidos a este concepto de “verde” de lo natural, particularmente en torno a la antigua cantera de Limhamn: la cantera se convierte en un nuevo paisaje en donde la vegetación parece haberse adueñado del terreno donde existe una proliferación de diferentes especies animales que anteriormente no eran comunes en la zona y los esfuerzos de ecologistas locales y actores políticos –principalmente a través de campañas de visibilización y concientización- culminan con la declaración por el gobierno de la ciudad como área natural y recreacional en el 2003; en 2007 llega a formar parte de la iniciativa de la Unión Europea “Natura 2000” como sitio protegido (parcialmente) hasta que en 2010 adquiere el estatus de Reserva Natural por parte del gobierno central de Suecia.

La cantera de Limhamn, como reserva natural, surge entrelazada a grandes planes inmobiliarios (condominios de lujo y comunidades cerradas de baja densidad  cuyo público meta es la clase media alta y alta) auspiciados por Heidelberg Cement.[3] Sus límites han sido absolutamente difusos desde el principio ya que la cantera tanto como sus alrededores han sido conceptualizados como un único proyecto, ya sea como centros corporativos, desarrollos habitacionales o un parque temático.[4] El papel de la cantera en este caso gira en torno a la construcción de un paisaje deseable para una posterior instrumentalización del mismo (en la figura de la reserva) con el fin de que logre de manera efectiva la concreción del proyecto inmobiliario con amenidades y valores asociados. La declaración de reserva de Limhamn es uno de los puntos álgidos y necesarios para que puedan existir los proyectos inmobiliarios en torno a ella; su concreción definitiva se efectúa cuando los terrenos de la cantera pasan al Municipio en forma de donación.[5]

El papel instrumental de la reserva consta en prestarse como un escenario, como un fondo espectacular para los desarrollos inmobiliarios en donde se puede vivir al lado del “Gran Cañón de Malmö”, una maravilla natural –tal como se le ha publicitado-.[6] En instancia, la reserva se instrumentaliza como un elemento para forjar cierto “espíritu” no solo de la ciudad, sino de los proyectos en torno a ella: darle a la cantera su estatus de reserva significa pasar la página de una región que explotaba los recursos naturales de forma intensiva (y sus obvias repercusiones en el entorno) a un proyecto que se preocupa por el bienestar del medio ambiente. Es un acto de conciliación.

La proliferación de especies vegetales y animales en la cantera no tiene nada de casual, se ha tratado de una continua construcción. Existe una labor intensa de producción en dos aspectos del paisaje: producción del sitio y la producción acerca del sitio. Sobre el primer punto, L. Anders Sanberg enumera algunas acciones que se llevaron -y llevan- a cabo como el abanderamiento mediático de especies biológicas y la supresión (eliminación o traslado) de otras en busca de la declaratoria de reserva, bombeos constantes para evitar la inundación de la cantera y mantener el paisaje sobre el que ya se ha trabajado, así como asegurar el futuro de especies consideradas de interés[7]. Dicho mantenimiento y transformación no podría darse sin una idea proyectual sistematizada sobre lo deseable, en la cual no se admiten derivaciones. Hay un fin claro: convertir la antigua cantera en un paisaje destacable. De forma paralela, la producción acerca del sitio gira en torno a la desvinculación definitiva de la cantera (ahora como reserva) de cualquier indicio de intervención humana, especialmente de la actividad de explotación industrial minera:

“La cantera de piedra caliza en Limhamn ha permanecido intacta desde que se convirtió en reserva natural en 2001. Las plantas y los animales han podido prosperar sin intervención humana. En consecuencia, la flora y la fauna son únicas.”[8]

El proyecto se expone como un benevolente “dejar hacer” de la naturaleza aun cuando este sitio ha sido sometido a una intensiva aplicación de protocolos y acciones en procura de un fin último: alcanzar una rentabilidad acorde a la gran inversión de recursos. Su éxito radica precisamente ello, no solo en términos inmobiliarios, sino que además es una fuente de valores para la conceptualización, justificación y ejecución de proyectos de otra índole: como símbolo de un pacto natural y un estilo de vida que marca el destino de un sector urbano –con algunos tintes gentrificadores-. Limhamn va más allá de la transformación de un paisaje abandonado en una reserva natural; es un indicador de la existencia de una mirada lo suficientemente sensible y astuta para asimilar con soltura los restos de un mundo en decadencia mediante el ajuste de una escala de valores estéticos y ambientales. Al fin, un amalgamiento de la conciliación ambiental y la especulación.

 

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[1] Speculative Territory. Forgotten Fragments of the Future. 5 de Marzo de 2015. http://www.speculativeterritory.com/post/112808764029/forgotten-fragments-of-the-future.

[2] Sandberg, L. «Environmental Gentrification in a postindustrial landscape: the case of the Limhamn quarry, Malmo, Sweden.» En Post Industrial Urban Greenspace: An environmental justice perspective., de Jennifer Foster y Sandbergs L. Abingdon, Oxon: Taylor & Francis Group, 2016.

[3] Ibid, 2016.

[4] Speculative Territory. Forgotten Fragments of the Future.

[5] Ibid.

[1] Sandberg, “Environmental Gentrification in a postindustrial landscape”, 2016.

[6] Ibid

[7] Malmotown.com. «Welcome to Malmo.» Sitio web de la Ciudad de Malmo. 8 de Agosto de 2018. http://www.malmotown.com/en/wp-content/uploads/sites/3/2013/02/Agentmanual_low.pdf.

Obras consultadas.

Stjernfeldt, Katrin. “Welcome to Malmö.” Malmö: Malmotown.com, s.f.

Sandberg, L. Anders. “Environmental Gentrification in a Postindustrial Landscape: the Case of the Limhamn Quarry, Malmo, Sweden.” Essay. En Post Industrial Urban Greenspace: An Environmental Justice Perspective. Oxon: Taylor & Francis Group, 2016.

“Forgotten Fragments of the Future. A Brief History of Euroc City, Scanstad & Scandinavia World.” Postcards from the Anthropocene. 5 de Marzo de 2015. http://www.speculativeterritory.com/post/112808764029/forgotten-fragments-of-the-future.